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Entrevista
Desde Beijing+15 en NUEVA YORK con EVERJOICE WIN
Everjoice Win es una reconocida feminista de Zimbaue, miembra fundadora de la
ONG The National Constitutional Assembly (NCA) y actualmente es responsable
de Derechos de las Mujeres de ActionAid Internacional.
El pasado mes de marzo asistió a la 54 Conferencia sobre el Estatus de la Mujer,
bautizado como Beijing+15, celebrado en Nueva York. Nuestra campaña tuvo la
oportunidad de compartir unas palabras con ella en este encuentro. La conferencia
le ha dejado un sabor agridulce; por una parte el movimiento de mujeres se ha
diversificado, ha crecido y aprendido. Por otro lado; cree que hace falta un
nuevo lenguaje y un nuevo discurso para un nuevo contexto.
Everjoyce reconoce que “sabíamos que no debíamos tener muchas expectativas
pero aún así llegamos a Nueva York con muchas ilusiones” y afirma que
“necesitamos un nuevo Beijing, más energía y vitaminas para los derechos
de las mujeres”.
¿Se han cumplido las expectativas creadas con respecto a Beijing+15?
Personalmente creo que todas llegamos a Beijing+15 con muchas expectativas a pesar de
saber que no iban a cumplirse del todo. Las organizaciones de mujeres, según mi opinión,
han crecido mucho en discurso y aprendizajes.
En 1995, en Beijing, las mujeres africanas, por ejemplo, estábamos muy lejos del sistema
de Naciones Unidas y ahora sabemos como funciona y hemos desmitificado un poco todos
estos mecanismos. Es importante decir que hay razones para celebrar el crecimiento del
movimiento y todo lo que sabemos ahora sobre los gobiernos y su funcionamiento.
¿En que ha cambiado el movimiento de mujeres en este tiempo?
Muchas de las organizaciones han crecido, son más fuertes, más organizadas,
con más experiencias y hay muchas mujeres jóvenes en este proceso ahora, y eso
es muy positivo y hay que resaltarlo. Es muy importante destacar la diversidad
de mujeres que han participado en el foro de Nueva York durante estos 12 días.
Mujeres que van ya no solo con las organizaciones sino con las delegaciones de
los gobiernos. Han venido muchas africanas y asiáticas y además, han asistido
mujeres africanas representando a trabajadoras sexuales y eso era impensable
hace unos años.
Hemos visto mujeres de organizaciones contra la violencia provocada por HIV,
mujeres lesbianas, transexuales, bisexuales… y esa diversidad enriquece discursos
y procesos. Esto significa que estos colectivos se visibilizan y movilizan. Es
positiva toda esta diversidad.
Pero en términos de contenido; a pesar de saber que no podíamos esperar demasiado,
lo hicimos y teníamos muchas expectativas e ilusiones puestas en este proceso. Según
mi opinión es muy claro que necesitamos una nueva “plataforma de Beijing”. No nuevos
temas, que siguen vigentes, pero si hace falta algo que renueve el compromiso global
en torno a los derechos de las mujeres. Hacen falta vitaminas y energía para que los
derechos de las mujeres se cumplan, que es la inyección que supuso aquel 1995. En su
momento Beijing supuso un nuevo impulso, energía y aire fresco. Necesitamos un nuevo
“algo”, un nuevo proceso pero no solo una conferencia sino todo un proceso completo
y un documento al final. Debe generarse un nuevo lenguaje, un discurso que se adapte
porque las cosas han cambiado desde 1995 y el contexto es muy diferente al que teníamos
entonces. Los retos han cambiado porque las cosas han cambiado.
Beijing se ha quedado antiguo porque tenemos ya una nueva generación de mujeres y porque
el contexto presente es diferente.
¿Crees que se han dado avances en participación política desde Beijing+15?
Hay mucho que celebrar en muchas partes del mundo como por ejemplo Ruanda y
Sudáfrica donde hay mejores cifras y las cosas ha mejorado en un sentido numérico,
hay más mujeres en puestos políticos. Pero el hecho de que en números vaya bien no
significa que existan cambios cualitativos en las políticas de igualdad ni significan
cambios en políticas reales en el terreno. Y además faltan muchas cifras que no
conocemos y no sabemos que ha pasado en participación política a nivel local, que
es muy importante. Sabemos cosas sobre India y Nepal pero nos faltan muchas
estadísticas. Es cierto que tenemos a más mujeres participando en política pero
no son suficientes y eso no significa que haya más políticas que se encaminen
hacia la igualdad real entre mujeres y hombres. En Zimbawe por ejemplo la
vicepresidenta es una mujer pero es vicepresidente de un terrible régimen
que viola los derechos humanos, y sobre todo los derechos de las mujeres.
Es muy importante luchar por la participación política de las mujeres. Hay
mejores cifras que hace 15 años eso no es suficiente y debemos luchar por
mejorarlas haciendo campañas y políticas que fomenten la participación de las
mujeres en puestos de decisión. Pero a la vez creo que debemos ser más críticas
con los resultados y con cuales son los contextos en los que estas mujeres
participan en política.
Uno de los ejes de nuestra campaña es la Economía de los Cuidados
¿Crees que hemos avanzado en economía de los cuidados?
Es una de las prioridades en el terreno para ActonAid, por ejemplo.
Es “la gran laguna” No solo en el terreno sino que también es un gran
desafio en incidencia política y en políticas. El tema de los cuidados
es como ese dicho que en inglés dice “todo el mundo sabe donde está
Afganistán pero nadie quiere ir allí”. Es muy fácil de entender:
Tenemos que seguir luchando pero no solo en términos de políticas
sino en términos de activismo.
Cuando hablas con mujeres en el terreno tienen muy claro que hay que
abordar el tema de la economía de los cuidados pero a la hora de la
verdad lo difícil es “que les pedimos a los gobiernos que hagan en este
sentido” Necesitamos ser mas específicos.
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