Hay
varios motivos que nos han llevado a embarcarnos
en este reto. Uno de ellos es la certeza de que
si queremos luchar contra las causas estructurales
de la pobreza, tenemos que prestar una mayor atención
a mujeres y niñas, ya que constituyen el
70% de la población que está bajo
los umbrales de la pobreza. Esta situación
de discriminación menoscaba sus derechos
y limita su autonomía, restándoles
oportunidades para salir de la pobreza y haciendo
patente que para lograr un desarrollo sostenible
es necesario trabajar por la igualdad de género.
Por otro lado, somos conscientes
de la interdependencia entre lo que ocurre en
los países del norte y los países
del sur y de nuestro papel en esta relación
a través de las intervenciones que realizamos
con la puesta en marcha de nuestros proyectos
de cooperación en diferentes países.
Por último, creemos que
es imprescindible implicar a nuestros gobiernos
en la consecución de estos objetivos,
más si cabe, dada la existencia de acuerdos
internacionales que han firmado comprometiéndose
a cumplir estos mismos objetivos. El incumplimiento
de dichos acuerdos, como la Declaración
de los objetivos del Mileno y la
Plataforma de
Beijing, pone de manifiesto cuán
lejos se está de alcanzar la equidad de
género en el mundo y la necesidad de contar
con una ciudadanía implicada y sensibilizada
que pueda exigir a sus representantes el cumplimiento
de los mismos.
A través de “Muévete
por la Igualdad. Es de justicia”, las tres
organizaciones reconocemos la necesidad de implicar
a nuestros gobiernos para que asuman su responsabilidad
en el cumplimiento de los acuerdos firmados,
promover la igualdad en todos los ámbitos,
garantizar el ejercicio de los derechos humanos
de las mujeres y visibilizar su aporte político,
económico y social.
Pero para poder lograr que los
gobiernos cumplan sus promesas es necesario contar
con una sociedad implicada y sensibilizada que
pueda exigir a sus representantes el cumplimiento
de los mismos.
Y para ello, queremos promover
el ejercicio de una ciudadanía no sexista
con capacidad de influencia en el fomento del
cumplimiento de los acuerdos de la Plataforma
de Beijing y ODM en las políticas del
Gobierno español en materia de cooperación
al desarrollo.
Siendo nuestras principales
líneas de intervención la sensibilización,
la formación, la movilización y
la incidencia política.
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