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Principal
| 1. ¿Qué son los cuidados exactamente?
| 2. La organización social de los cuidados
| 3. La división sexual del trabajo
| 4. El trabajo de cuidados en los países del Sur
| 5. La Crisis de los Cuidados en los países del Norte
| 6. La externalización del trabajo doméstico
| 7. La importancia de acuerdos y la cooperación
| 8. Conclusión
| 9. Algunas referencias
A diferencia de lo que se suele creer, los cuidados no se limitan al trabajo físico,
a aquellas tareas que aparentemente “solo” requiere un esfuerzo del cuerpo (lavar,
planchar, limpiar). Por tanto, tampoco se pueden equiparar los cuidados al trabajo
doméstico (todas aquellas tareas realizadas en los hogares). El cuidado es un continuo
que habita muchas esferas de la vida y muchos tiempos vitales. La falsa dicotomía de
“tiempo de trabajo” versus “tiempo personal/ familia” se desvanece y el tiempo se
complejiza.
Se cuida en los hogares, en los parques, en la escuela, en el centro de salud, y
en el supermercado. También nos auto-cuidamos (haciéndonos nuestra propia comida,
tomando sin falta las medicinas, o haciendo ejercicio). Si imaginamos un mapa
del cuidado, veríamos que está presente en todos los espacios y que además las
cuidadoras son principalmente mujeres.
Históricamente las mujeres han sido asignadas a roles de cuidadoras, rol que
se ha perpetuado a pesar de que el modelo de familia tradicional nuclear
(mujer ama de casa/ hombre asalariado) se ha desmoronado. Las mujeres se
han incorporado al mercado laboral pero siguen cuidando, generalmente en
solitario. A falta de una recomposición y redistribución del trabajo de
cuidados, éste sigue recayendo sobre las mujeres dentro del marco familiar.
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En el caso de cuidados por enfermedad, para
los que existe una amplia infraestructura
sanitaria, ésta sólo facilita el 12% de
los cuidados necesarios. El resto se
proporcionan desde el sistema doméstico.
Durán, M. A. Los costes invisibles de la enfermedad, Fundación BBV, Bilbao, 1999. |
La invisibilidad del trabajo de cuidados está
ligada a los valores de la sociedad-mercado que
se rigen únicamente por lo monetario. La idea de
que el cuidado no es trabajo- por no estar insertado
dentro del mercado- ha infravalorado esta labor. La
falta de reconocimiento económico y social, traducida
en total invisibilidad, ha permitido que tanto los
hombres como el Estado se desentiendan de sus responsabilidades.
Sin embargo, los cuidados garantizan el funcionamiento
de todo el sistema económico. A continuación podemos ver
la cantidad de horas dedicadas a cuidar sin remuneración y
lo que supondría todo este tiempo traducido en empleos.
| Cuidados no remunerados |
Horas anuales (millones) |
Equivalente en empleo (millones) |
% realizado por mujeres |
| Cuidados de niñas/os |
14.500 |
8,7 |
82,3% |
| Cuidados de personas ancianas |
4.295 |
2,5 |
79,8% |
| Cuidados de personas enfermas |
4.780 |
2,7 |
80,3% |
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| TOTAL |
23.589 |
14,1 |
80,9% |
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Fuente: Datos de Durán, M.A. "El análisis de
exhaustividad en la economía española", en Carrasco,
C. (ed), Tiempos, trabajos y género, Publicacions
de la Universitat de Barcelona, Barcelona, 2001.
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Aunque la mayor parte del trabajo de cuidados se realiza
sin remuneración alguna, gracias a éste tipo estudios y
encuestas sobre el uso del tiempo(1), se ha podido cuantificar
estas actividades y traducirlas a su valor monetario o a su
valor en tiempo de trabajo. Si bien, el trabajo de cuidados
jamás podrá ser cuantificado ni valorado con mediciones
monetarias o de tiempo, al menos ha servido para hacer
aproximaciones importantes y visibilizar la división sexual
del trabajo de cuidados.
El trabajo de cuidados en manos de mujeres es un fenómeno
presente en las economías mundiales. A pesar de que las
mujeres reciben una remuneración laboral mucho menor a la
de los hombres, la aportación que hacen con su trabajo de
cuidados es invalorable e indispensable para el desarrollo
de los sistemas socioeconómicos. Además, la gratuidad de su
labor produce una especie de “impuesto reproductivo” al
ahorrar gastos de salud, cuidados de los niños y las niñas,
o personas de la tercera edad, por dar unos ejemplos(2).
(1) Las encuestas sobre uso del tiempo actuales
son resultado de un esfuerzo por mejorar formas
de medir el manejo del tiempo. A partir de los años
70, gracias a reivindicaciones feministas, dichas
encuestas consiguen ampliar la categoría de trabajo
vinculada al mercado, y así se incorporan los trabajos
no remunerados que se realizan en el ámbito doméstico.
Las encuestas sobre el uso del tiempo han servido para
visibilizar la división sexual del trabajo, y la
desigualdad de condiciones de las mujeres a la hora de
incorporarse en el mercado laboral.
(2) El Aporte de las Mujeres a la Igualdad en
America Latina y el Caribe. Documento de la
CEPAL, Mayo 2008.
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| 1. ¿Qué son los cuidados exactamente?
| 2. La organización social de los cuidados
| 3. La división sexual del trabajo
| 4. El trabajo de cuidados en los países del Sur
| 5. La Crisis de los Cuidados en los países del Norte
| 6. La externalización del trabajo doméstico
| 7. La importancia de acuerdos y la cooperación
| 8. Conclusión
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