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54 Sesión sobre el Estatus de la Mujer de Naciones Unidas
La sociedad civil se moviliza en torno a los derechos de
las mujeres ante la inmovilidad de los gobiernos
Quince años después, la Plataforma de
Acción de Beijing parece haber sido considerada por los
gobiernos como un instrumento técnico y su impulso político
real se ha diluido. La declaración final firmada por los estados
en Nueva York en la 54 Comisión sobre el Estatus de la Mujer ha
sido acordada de antemano, aprobada y adoptada sin consultar
a la sociedad civil.
Las alianzas creadas en estos días entre organizaciones de mujeres,
feministas, de jóvenes y de desarrollo con enfoque de género, han
servido para proponer un amplio abanico de soluciones diversas y
reafirmar la Plataforma de Acción de Beijing como un marco integral
crítico y de derechos humanos que requiere una completa y urgente
implementación para conseguir la igualdad entre mujeres y hombres.
Nueva York, 12 de Marzo de 2010.
La 54 Comisión sobre el Estatus de la Mujer (Beijing+15) se ha cerrado hoy en
Nueva York después de 12 días de trabajo. Muévete por la Igualdad.
Es de Justicia. ha seguido esta comisión de cerca, desde las reuniones
oficiales hasta los seminarios paralelos de las ONG.
Beijing+15 era una oportunidad para la evaluación de los objetivos logrados
desde 1995 y para promover la implementación de la Plataforma de Acción de
Beijing, comprometida y firmada por los estados en la capital china. Sin embargo,
con la declaración gubernamental surgida en esta ocasión en Nueva York, se ha
perdido la oportunidad de comprometerse con acciones concretas y recursos para
avanzar con la implementación de la plataforma de Acción de Beijing.
En 1995, en la Cuarta Conferencia sobre las Mujeres, se firmó la Declaración y la
Plataforma de Acción de Beijing, un marco integral para los derechos de las mujeres
que pone en evidencia la necesidad de transformar las relaciones de poder y supone
una visión global de justicia social, igualdad, desarrollo y paz. Quince años después,
la Plataforma de Acción de Beijing parece haber sido considerada por los gobiernos como
un instrumento técnico y su impulso político real se ha diluido.
Una declaración aprobada sin la sociedad civil
La declaración final firmada por los gobiernos ha sido acordada
de antemano, aprobada y adoptada sin consultar a la ciudadanía.
Ante esta situación, el documento de posicionamiento presentado por la
sociedad civil en el foro oficial y firmado por la Campaña Muévete por
la Igualdad, muestra preocupación porque el texto gubernamental exagera
los progresos e ignora la lenta y parcial consecución del pleno disfrute
de los derechos de las mujeres y del logro real de la equidad de género.
A pesar de que el Secretario general de Naciones Unidas ha reiterado en
numerosas ocasiones la importancia de la sociedad civil en el trabajo de
Naciones Unidas, particularmente en relación a los derechos de las mujeres,
la campaña muestra profunda preocupación ya que los espacios para la toma
de decisiones y de influencia política para la sociedad civil se han visto
considerablemente reducidos.
Las mujeres proponen soluciones a los nuevos retos
El actual contexto de múltiples crisis (alimentaria, energética, medioambiental,
de cuidados, económica, financiera,…), de perpetuación de la feminización de la
pobreza y de las actuales luchas en torno a la salud de las mujeres, sus derechos
sexuales y reproductivos y el VIH/Sida, han creado nuevos retos que no existían
hace 15 años.
En este sentido, las amplias y diversas propuestas presentadas por las organizaciones
de mujeres y feministas en Nueva York, suponen un impulso en la búsqueda de estrategias
y soluciones en este contexto, recuperando así el protagonismo de las mujeres en la
formulación de políticas.
En el camino hacia la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio no se
debe obviar el cumplimiento de los tratados internacionales que reconocen los derechos
de las mujeres. En ese sentido, las alianzas entre organizaciones de mujeres, feministas,
de jóvenes y de desarrollo con enfoque de género creadas en estos días han servido para
reafirmar la Plataforma de Acción de Beijing como un marco integral crítico y de derechos
humanos que requiere una completa y urgente implementación.
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