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Situación
Como se refleja en la Plataforma de Acción de Beijing, la salud no es sólo la ausencia de enfermedades o dolencias, sino un estado de pleno bienestar físico, mental y social. La salud de la mujer incluye su bienestar emocional, social y físico; contribuye a determinar su salud tanto factores biológicos como el contexto social, político y económico en que vive.
El principal obstáculo que impide a la mujer alcanzar el más alto nivel posible de salud es la desigualdad entre la mujer y el hombre y entre mujeres en diferentes regiones geográficas, clases sociales y grupos indígenas y étnicos. Actualmente, tanto en la Región Europea de la OMS como en los Estados de la Unión Europea se empieza a incorporar el enfoque de género en las políticas de salud pública, de acuerdo a las recomendaciones de las Conferencias Internacionales (ONU) de Población y Desarrollo (ICPD+5) y de la Mujer y Desarrollo (Beijing+5).
La incidencia de la pobreza y la dependencia económica en la mujer, su experiencia de la violencia, las actitudes negativas hacia las mujeres y las niñas, la discriminación racial y otras formas de discriminación, el control limitado que muchas mujeres ejercen sobre su vida sexual y reproductiva y su falta de influencia en la adopción de decisiones son realidades sociales que tienen efectos perjudiciales sobre su salud. La falta de alimento para las niñas y mujeres y la distribución desigual de los alimentos en el hogar, el acceso insuficiente al agua potable, al saneamiento y al combustible, sobre todo en las zonas rurales y en las zonas urbanas pobres, y las condiciones de vivienda deficientes pesan en exceso sobre la mujer y su familia y repercuten negativamente en su salud.
La buena salud es indispensable para vivir en forma productiva y satisfactoria y el derecho de todas las mujeres a controlar todos los aspectos de su salud y en particular su propia fecundidad es fundamental para su emancipación.
Así, en el ámbito de la salud la igualdad de género implica: igual valoración de la salud de hombres y mujeres, corresponsabilidad en derechos sexuales y reproductivos, en la provisión de los cuidados en el ámbito privado, igualdad en la definición de la salud, el acceso y control de los servicios de salud, igualdad en la atención a la salud de las mujeres. La sanidad pública debe asegurar que las mujeres y los hombres tengan un acceso igualitario a los recursos de salud de acuerdo a lo que cada cual necesite para desarrollar toda su potencialidad de salud. Los recursos deben proporcionar alta calidad en la atención sanitaria y ser apropiados.
Tras la revisión de actuaciones políticas puestas en marcha para abordar la salud de las mujeres y el enfoque de género en la salud desde los Planes de Salud y los de Igualdad, se concluye que se sigue enfatizando en ellos los aspectos reproductivos y de salud de las mujeres; y aunque se incluye la equidad de género como un principio general, los objetivos y las medidas operativas para hacerla efectiva son todavía escasas.
Distribución de las enfermedades crónicas autodeclaradas según sexo en población mayor de 15 años
Porcentajes
|
| |
Mujeres |
Varones |
Total |
| Hipertensión arterial |
16,5 |
12,4 |
14,5 |
| Colesterol |
11,3 |
9,6 |
10,5 |
| Diabetes |
6,2 |
5,6 |
5,9 |
| Asma, enfisema o bronquitis |
5,3 |
5,6 |
5,5 |
| Alergia |
10,9 |
8,7 |
9,8 |
| Depresión |
7,7 |
2,9 |
5,4 |
| Enfermedades del corazón |
5,9 |
5,9 |
5,8 |
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| Fuente: Abellán
2004 |
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