|
¿Por qué pararse y entrar a una exposición que lleva por título
“Rostros de Mujeres”?
Veo el cartel y pienso: ¿qué tengo yo que ver con mujeres de India, Nepal,
Camboya o Vietnam? ¿Qué me puede aportar? ¡Vamos a probar! y me decido a entrar
al Centro de Cultura Antiguo Instituto de Gijón. Subo hasta el segundo piso.
Nada más entrar veo un folleto que pone lo siguiente: “Muévete por la Igualdad.
Es de Justicia”. Lo guardo en el bolso, mejor lo leo luego.
Ahora, ya que estoy aquí, empiezo por las fotografías. No sé muy bien de
dónde son pero me acerco y sí, sí parece que hay comentarios a pie. Me gusta ésta,
la tercera nada más empezar. Es de Myanmar, donde pasó el ciclón Nargis. Me quedo pensando…
Vaya, seguramente esta señora tan mayor ya no tenga casa, ¿tendrá entonces que trabajar el doble?
Quizás de igual ya que muchas mujeres, trabajando el doble o en su jornada habitual,
ni siquiera cobran y si lo hacen es un salario muy pequeño. Eso he oído, hablo de las
mujeres del hemisferio sur, aunque aquí ahora que lo pienso lo que trabajan y cobran
mujeres y hombres tampoco tiene nada que ver.
Recolectando té, tallando, cardando o hilando lana, haciendo pan…
son algunos de los oficios que estoy viendo que desempeñan, pero
es que además, y me paro en la siguiente foto de mi recorrido,
tienen su trabajo de madres, encargadas de la casa y otras tareas
domésticas. Esto tampoco se paga. No dejo de mirar la foto:
¡Qué bonitos colores reflejan madres e hijos en Tailandia!
Parece que entra más gente para ver las fotografías.
Yo continúo.
Miro el reloj, tengo tiempo. Sigo recorriendo la exposición y me paro en otra fotografía más.
Ésta me hace pensar si alguien vela porque se cumplan los derechos de las mujeres de la India.
Si alguna organización internacional se preocupa por la situación de desigualdad en la que
viven y por su lucha por mejorar sus condiciones de vida. Imagino que este será uno de los
objetivos de la exposición “Rostros de Mujeres”.
He terminado. Parece que India, Nepal, Camboya o Vietnam no están tan lejos,
por lo menos ahora me lo parece. Mientras bajo las escaleras del segundo piso
del Antiguo Instituto de Gijón, recuerdo que tengo el tríptico que cogí al
principio de la exposición en el bolso. Después de ver las imágenes y pararme
a pensar, creo que me interesa algo más.
Leo. No me lo puedo creer, el 70% de la población actual que vive
en situación de pobreza son mujeres. Esto no lo escriben los periódicos.
“Declaración y Objetivos del Milenio”, ¿qué es esto? Ahhh...
viene más abajo explicado, “promueve la igualdad, autonomía de las mujeres,
mejorar la salud, fin de la pobreza”; además de la Plataforma de Beijing que
defiende los derechos de las mujeres. Esto no lo explican en el colegio ni
en la universidad. La verdad, no tenía ni idea.
Bajo las escaleras, salgo por la puerta y vuelvo a mirar el cartel. ¡Y yo iba a pasar de largo!
Me alegro de haberme parado, qué fácil es invisibilizar determinadas acciones y olvidar
situaciones que nos parecen lejanas. El hemisferio sur no está tan lejos, la desigualdad
de las mujeres es algo universal y demasiado frecuente allí y aquí. Ahora, la clave es
cómo hacer para que la gente se pare, suba las escaleras y se conciencie.
A raíz de visitar la exposición, Cristina García Natal, la autora de este artículo, está participando
como voluntaria con el equipo de apoyo a la campaña en Asturias.
|