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La participación política de las mujeres, instrumento para la igualdad en Ecuador
Ecuador, país que atraviesa en la actualidad un proceso
Constituyente con la participación de un 37% de mujeres
gracias a la recién aprobada Ley de Cuotas, es un ejemplo
de los logros y dificultades del movimiento de mujeres y
del valor y la necesidad de la participación política de
las mismas como instrumento de cambio. La campaña Muévete
por la Igualdad. Es de Justicia ha elaborado un informe
sobre la participación
política de las mujeres y la economía del cuidado en Ecuador,
con entrevistas a 17 activistas pertenecientes al movimiento
de mujeres y colectivos de empresarias y ONG.
La participación política y el liderazgo de las mujeres constituyen
la vía para incluir las preocupaciones e intereses de las mujeres en
la agenda política y con ello la adopción de las medidas necesarias
para mejorar la situación actual. Así lo reconoce el movimiento de
mujeres en Ecuador que en 2001 consiguió un logro sin precedentes:
la aprobación de la Ley de Cuotas. Gracias a ello, se ha garantizado
una alta participación de las mujeres en la actual Asamblea Constituyente.
Sin embargo, todavía existen numerosas barreras que dificultan e impiden
una participación y liderazgo efectivos por parte de las mujeres de Ecuador.
En este sentido, el rol que atribuye la sociedad a mujeres y hombres determina
que estos ocupen los espacios públicos y las mujeres se vean excluidas al espacio
privado. Esta situación hace que existan pocos modelos de liderazgo de mujeres.
“Por eso, cuando algunas mujeres ingresan a participar en política pública asumen
actitudes y comportamientos masculinos, como una forma de mantener el poder logrado
y ser aceptadas”, comenta Solanda Goyes, política del movimiento de mujeres de Ecuador.
Siguiendo con la imposición tradicional de roles masculino y femenino, las mujeres
históricamente han sido y aún son responsables del trabajo relacionado con el cuidado
de las personas. Estas tareas, a pesar de constituir el sustento del sistema económico
actual, no gozan de reconocimiento social ni económico. Además de duplicar y hasta
triplicar la jornada laboral de las mujeres, dicha responsabilidad impide que las
mujeres se puedan dedicar de un modo continuo a la política, ya que dependen de la
realidad de su vida familiar.
“Por la maternidad, por falta de tiempo, las mujeres no participan en política.
Se necesita una mayor participación de las mujeres en las organizaciones políticas,
para ejercer la paridad. Pero todavía tenemos una sociedad patriarcal, todavía se ve
mal que una mujer quiera estar en un puesto de decisión. Ellos no aceptan que sea una
mujer, prefieren un varón por sus patrones culturales; pueden votar para posiciones
secundarias, o la ultima de las concejalas, de tal manera que sigue habiendo inequidad.
También juega la idea de que en ciertas funciones tiene que ir un hombre y curiosamente
esta idea no sólo está en los hombres sino también en las mujeres”, explica Vilma Salgado,
ex gerente general de la Agencia de Garantía de Depósitos.
Participación
La pobreza en la que viven las mujeres se ha incrementado en los últimos años, lo que ha
favorecido su desmotivación y ha contribuido a disminuir su participación en diferentes organizaciones.
A estas barreras externas, hay que sumar la gran barrera subjetiva que constituye la
experiencia internalizada de no libertad, de no valoración, de no reconocimiento en
lo publico, de falta de autoestima.
Por supuesto, no es posible reducir la participación política de las mujeres a un
hecho meramente cuantitativo. Es necesario mirar la calidad de las propuestas y
cómo van a propiciar que la igualdad de género se convierta en un hecho real, en
verdaderas políticas de Estado. De esta manera, Rocío Rosero, ex directora del
Consejo Nacional de Mujeres, comenta que “El gran desafío es mirar la calidad de
esa participación política: no todas las mujeres que llegan a cargos de elección
popular son mujeres comprometidas, algunas por el contrario, son mujeres que
defienden el status quo, el orden patriarcal, fácilmente se acomodan en las
estructuras jerárquicas de los partidos y de las propias instituciones; son
indolentes frente a los temas de la igualdad de género”
Estos problemas, que son a la vez causa y consecuencia de un liderazgo limitado
de las mujeres, exigen un cambio profundo de la sociedad en su conjunto.
Un cambio que llegue a establecer un sistema de políticas que apunten a un
desarrollo humano basado en la igualdad. Que reconozca el valor del cuidado
y la corresponsabilidad de hombres, mujeres y del propio Estado en dichas tareas.
Silvia Altolaguirre y Patricia Solaun
Coordinadoras de la Campaña “Muévete
por la Igualdad. Es de justicia” integrada
por Ayuda en Acción, InteRed y Entreculturas
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