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Hacia la construcción
de alianzas de mujeres entre el Norte y el Sur
Celebrado
cada año el 8 de marzo, el Día
Internacional de la Mujer es la fecha de conmemoración
de las grandes contribuciones de las mujeres
a la sociedad. Para las mujeres este día
supone la ocasión de revisar hasta dónde
han llegado en la lucha por la igualdad, la paz
y el desarrollo, así como la oportunidad
de unirse, trabajar en red y movilizarse por
un cambio significativo. Porque a pesar de los
avances legislativos en materia de igualdad,
de la cada vez mayor presencia de las mujeres
en puestos de dirección y del aumento
de la visibilidad de sus aportaciones en la sociedad,
lo cierto es que aún no cobran lo mismo
que sus homólogos hombres, todavía
no están presentes de forma igualitaria
en política y negocios, no cuentan con
el reconocimiento de la aportación que
realizan en materia de cuidados y la situación
respecto a educación, salud y la violencia
contra ellas es mucho peor que la de los hombres.
Con el objetivo de establecer alianzas para que
las mujeres se expresen con voz propia y generen
propuestas hacia la construcción de un
mundo más justo, queremos promover la
creación de vínculos entre organizaciones
de mujeres del Sur y del Norte.
Un vínculo es más que una relación,
es una unión que adquiere aún más
fuerza y sentido cuando se le añade la
palabra “solidario”. Usamos el concepto
“vínculo solidario” para definir
el nexo especial entre personas de otros continentes;
porque tenemos la certeza de que un mundo mejor
y más justo no sólo se logra con
grandes políticas de estado, sino también
con pequeñas (o tal vez enormes) cosas
que ocurren cuando personas de distintos países,
diferentes culturas y realidades tejen lazos
para la vida, para el cambio de mentalidades,
para el enriquecimiento y aprendizaje mutuo.
Es así como esta figura de vínculo
solidario ha crecido, adquiriendo un significado
cada vez más profundo y extendiéndose
a través de la construcción de
relaciones de amistad entre comunidades educativas
(IES, colegios, etc.), y ahora, entre organizaciones
de mujeres de distintos países.
El pasado mes de noviembre estuvo marcado por
tres entrañables encuentros. El que tuvo
lugar en Nicaragua entre mujeres nicaragüenses
y mujeres gallegas, el de México entre
mujeres de Andalucía, México y
Ecuador y el que se realizó en Cataluña
entre jóvenes de esta comunidad y mujeres
ecuatorianas. Estos encuentros se suman a la
Campaña “Muévete por la Igualdad,
es de justicia” en el trabajo de dar a
conocer la situación de discriminación
de las mujeres y el importante papel que llevan
a cabo para mejorar sus condiciones de vida y
a nuestros esfuerzos a favor de la sensibilización
y la educación para el desarrollo.
Encuentros
Es así como en Nicaragua durante 10 días,
miembros de la Federación de Mujeres Rurales
de Ourense, FEMURO, visitaron las organizaciones
nicaragüenses que desde el año 2004
venían colaborando con Ayuda en Acción:
la Asociación de Mujeres de Kukra Hill
y la Fundación FUNDEMUNI. El viaje se
centró fundamentalmente en formar a las
mujeres gallegas en las causas que originan la
feminización de la pobreza y en todos
aquellos problemas que atañen a la mujer
con carácter universal, como la violencia
de género, las dificultades de acceso
a la formación, al mercado laboral, etc.,
para que posteriormente las implicadas pudieran
realizar tareas de sensibilización en
Galicia con las más de 6.000 mujeres que
integran su federación y con escolares,
medios de comunicación y público
en general.
Durante el viaje, se prestó especial atención
al propio vínculo entre las asociaciones
de mujeres, para establecer los mecanismos que
les permitan afianzar relaciones para luchar
juntas contra la desigualdad en sus ámbitos
de desarrollo y prestarse apoyo mutuo. Así,
surgió la idea de una revista conjunta
que pudieran editar entre las mujeres gallegas
y las nicaragüenses. Hubo muchos momentos
emotivos con los que nos quedamos: el reencuentro
con las participantes del primer encuentro de
2005, el trabajo con los grupos de autoayuda
de Fundemuni en la comunidad de Ococona y la
visita a la entrañable alcaldesa de varas
del pueblo indígena de Mozonte.
Con finalidades parecidas, se organizó
en México otro encuentro entre mujeres
de la provincia de Granada (Padul y Huescar),
de la península de Santa Elena (Ecuador),
de Chilapa (Estado de Guerrero, México),
de Sonora y Nexapa (México). Estas compartieron
en una semana experiencias a nivel personal e
institucional, reflexionaron sobre las distintas
realidades vividas por cada una de ellas y sus
pares, trabajaron diferencias y similitudes para
crear alianzas basándose en lo común.
También compartieron risas y lágrimas
y dieron sentido y vida a lo que durante meses
se había esbozado a través de comunicaciones.
Juntas, definieron el vínculo solidario
de mujeres (VSM) como una “unión
entre organizaciones de mujeres, cuyo objetivo
común es el intercambio de experiencias
y apoyo para fortalecernos y así juntas
incidir en las políticas publicas, participar
de lleno y ser reconocidas en la vida económica,
política y social en equidad de condiciones”.
De este viaje, resaltamos las dificultades intrínsecas
al descubrimiento de lo diferente, la necesidad
de seguir trabajando prejuicios, estereotipos
e interculturalidad y también los lazos
de amistad y sobretodo el reconocimiento, respeto
y enriquecimiento mutuo. Las organizaciones llegaron
a establecer compromisos para seguir alimentando
el nexo establecido y realizar actividades en
red.
En Cataluña, con la visita de Lourdes
Peralta y Gardenia Suárez de Ecuador se
abrieron espacios de diálogo y se generaron
intercambios de experiencias entre jóvenes
y mujeres del Norte y del Sur. Se realizaron
talleres de género a través de
los cuales los/as jóvenes analizaron las
causas de las diferencias entre hombres y mujeres
y los factores de discriminación que viven
las mujeres. Un vídeo con testimonios
en primera persona sirvió para estimular
el análisis y la reflexión entre
la juventud catalana sobre la realidad de mujeres
y de muchos jóvenes del Sur. Con estas
sesiones pudimos mostrar el trabajo comunitario
que desempeña la juventud en el Sur, incentivando,
asimismo, la participación y el compromiso
de los/as jóvenes que viven en nuestro
país. A través, del ejemplo de
vida y superación de Gardenia se mostró
el liderazgo de las jóvenes y de las mujeres
en proyectos comunitarios y cómo sus aportes
pueden producir cambios inmediatos en sus entornos
más directos. Se ha transmitido una visión
activa y positiva de las mujeres de este país,
destacando su capacidad de cambio y su importante
papel para el desarrollo.
Son tres ejemplos de encuentros para abrir canales
de comunicación, para construir puentes
de entendimiento entre personas del Norte y personas
del Sur, en suma para promover esa unión,
ese vínculo del cual venimos hablando,
para fomentar el cambio para construir el mundo
en el que nos gustaría vivir.
A través de los vínculos, que en
este caso se materializaron en encuentros, los
colectivos de mujeres, más allá
de sus diferencias, han sabido encontrar similitudes.
Aún queda mucho camino para construir
una identidad común –estamos en
ello– para aprender a sentir lo que sucede
tanto en el Norte como en el Sur, en primera
persona, superando ese sentimiento de solidaridad
entendido como una adhesión circunstancial
a una causa; para alcanzar una unión fraterna.
Porque españoles/as, ecuatorianos/as,
nicaragüenses, mexicanos/as, hombres y mujeres,
jóvenes y adultos/as, etc., somos parte
de una sola familia en un mundo interconectado
en el que lo que más hace falta es que
nos sintamos unidas/os.
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